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Iverosimileando

La iverosimilitud a la existencia, parece ser para efectos de esta vida matraca que nos maltrata, lo que la cajeta al pan – o la mayonesa, si el estimado lector es sudamericano y la palabra “cajeta” le causa pudor o excitación sexual, masturbadores crónicos abstenerse – pero antes de empezar, definamos:

Iverosímil. adj. Que no tiene apariencia de ser verdad.

Justo ayer en cierto programa de radio de cierta estación online, se repasaban los momentos de esa extraña ceremonia conocida internacionalmente como: truene, ruptura, break up, Game Over; en la que dos participantes del extraño juego del amor se encuentran unidos por un lazo inexplicable pero tan fuerte como un enlace iónico y al instante se encuentran separados, decisión tomada abruptamente en la mayoría de los casos por una sola de las partes… así como si el oxígeno de repente le dijera al hidrógeno en el agua: “hoy ya no te quiero, me voy con el potasio que tiene la misma valencia que tú pero más electrones” Sobra decir que la primera reacción del – de ahora en adelante entendido como – “cortado” es la negación, misma que para placer de los psicólogos también es la primera etapa del proceso post traumático. Esto sucede por que nuestro cerebro es incapaz de aceptar tal realidad por que no tiene apariencia de ser veraz… es iverosímil pues.

Después de que nuestra estimada – o estimado, según sea el caso – ahora EX consorte nos bota en el abismo de nuestra soledad y ensimismamiento por cualquier motivo que se le haya ocurrido, y una vez pasada la etapa de la iverosimilitud llegaremos a la etapa de la depresión, esa en la que atentamos contra todos los principios de la autoconservación y el supuesto instinto de supervivencia, muchos nos encerraremos por días sin comer solo para fumar, los que fumamos; ingerir cantidades industriales de alcohol, los que bebemos; drogarnos, los que nos drogamos; o hacer las tres cosas… para todos aquellos tan atascados – como yo – o que simple y sencillamente vivimos de por si en estados diferentes de conciencia por lo que la acción de uno solo de éstos venenosos elíxires no será suficiente para sopesar las penas y darnos un ticket to ride directito a aquel nivel en el que el tiempo se detiene y practicamente nos vale verga lo que haya sido o dejado de ser de nuestra adorada – y estúpida, por habernos dejado – ex parejita.

En esta etapa, muchos de nosotros alcanzaremos un punto álgido de nuestra creatividad: muchos se dedicaran a componer, escribir, pintar o que se yo!, nos dedicaremos a expulsar nuestros demonios mediante cualquiera de estas actividades. No se caiga por favor en el error de que la depresión per se es una especie de extraño trigger mediante el cual se dispara la creatividad de cualquier persona. Ayer justamente leía – por que yo si leo, y no como almis_dime_kryz que dice que no ve las películas subtituladas por que le da flojera leer… así de ese tamaño, favor de pasar a trollearla – que algún estúpido reportero cuestionaba y retaba a Agustín Lara – conocidísimo exponente de la cultura creacionista pacheca – acerca de su consumo de Cannabis sativa, y le decía que estaba haciendo trampa porque componer bajo los influjos de la hierbita es como recibir ayuda divina y que por eso sus composiciones eran tan chingonas, el maestro Lara, impávido, voltea a su cajoncito y saca sendo guatote de mostaza y lo pone a disposición del coprocefálico reportero, acompañando la acción con la frase: “Ahí está la marihuana… ahora, !componga!”. Creo que sobra decir que hasta el momento el reporterete sigue fumando marihuana sin parar y aun no logra aprenderse ni el círculo de sol.

Toda esta referencia mariguanera viene a parar en el hecho de que durante estos estadíos depresivos, vivimos también en estados alterados de conciencia, nuestro cerebro navega en un cóctel de sustancias que lo hacen moverse con rumbo definido al colapso. Culpemos pues al cerebro reptiliano, y es que, cualquiera, como he dicho, ha sido capaz de escribir una canción, o un poema, o hacer una pintura en sus depresiones… pero ¿quien se ha detenido y desde adentro ha hecho un sesudo estudio psiquiátrico o bioquímico de las sustancias y reacciones que estas en el encéfalo puedan causar? Nadie, y es que la sesera no tiene nada que ver con esto, el proceso científico toma parte en otras partes del cerebro ahora enmarañadas permitiendo que el cerebro de brocca tome el control de nosotros y nos lleve a lugares de nuestra psiquis que ni conocíamos ni sabíamos que existían.

Ea pues, niños y niñas, que tal cual, estas estaciones de la vida son tan disfrutables como dolorosas… no podría ser de otra forma, nuestra pseudoconciencia no lo permitiría… y que bueno, por que si no, solo seríamos un bonche de Drosophila melanogaster’s sin alas revoloteando alrededor de frutas a las cuales tenemos que vomitar para engullir.

Ahora, quien me diga que todo esto no es más que una pachequez, puede que tenga razón, pero le contesto antes que me pregunte: toma tus dos alitas de mosca y vete volando directo a la mierda.

He dicho.

Y es que si todo fuera creíble, al menos en apariencia, ¿donde estaría lo fantástico de escuchar tu voz y contemplar tus ojos como si la nada y el todo fueran el vacío sin fin detrás de ellos?

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Acerca de Cristóbal Galindo

Biólogo por educación, fotógrafo por pasión. Músico por necedad y Community Manager por necesidad.

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